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January 27 La guerraQuien no ha oido hablar de la guerra a los abuelos?. Mi abuela no explicaba mucho de aquello, y eso que tenía casi diez años cuando estalló la guerra civil, pero no sé por qué le oí contar pocas historias de ese tema. Os contaré la única que recuerdo en éste momento.
El hambre era el problema de casi todas las familias que se vieron envueltas en aquella guerra. Aunque mi abuela siempre decía que si durante la guerra hubo hambre, más hubo luego, porque los campos, a causade las bombas, estaban tan quemados que durante un tiempo fue imposible sembrar nada.
Con las cartillas de racionamiento daban muy poca cosa, y entre ellas unas tortas de maiz, muy sosas, que mi abuela aborreció de tal manera que las comía sólo cuando ya el hambre le dolía.
Un día cerca de su casa, paró un batallón de soldados para descansar y comer un poco. Ahí, en medio de la calle les repartían la comida: un poco de agua, un trocito de pan y un cucharón de algún potaje cocinado allí mismo, y de postre un cuarto de naranja. Recuerdo que era tan pequeña cuando me contó aquello que no sabía lo que era un cuarto, y ella cogió una naranja del frutero y me indicó que había que partir la naranja por la mitad y luego otra vez por la mitad. Se echó a reir al verme la expresión que puse, y me dijo que sí, que era todo lo que le daban de comer a un hombre que se estaba jugando la vida.
Aquel día que los soldados estaban allí, ella salió a la calle sin que su tía María se diera cuenta, y observó a un soldado que se disponía a comer su cuarto de naranja. Hacía mucho tiempo que mi abuela no comia una fruta, una naranja...contaba la historia y en sus ojos yo veía el deseo que tuvo que tener en ese momento por comerse aquel trozo de fruta. El soldado también se dio cuenta de aquello, miró la naranja, volvió a mirar a mi abuela que no apartaba los ojos de la fruta, y se la dio. Mi abuela sonrió y salió corriendo a su casa con aquel manjar entre las manos, y después de la reprimenda que le echó la tía María, se la comió. ¿Os imaginais como le tuvo que saber alquel trocito de naranja?. Afortunadamente creo que no, que nunca desearemos algo asi, con esas ganas, con ese hambre, con tantas ansias....porque hoy en día las naranjas se nos pudren en los fruteros.
Mi abuela recordaba aquello con lástima por aquel soldado que se deshizo de parte de su comida por una niña a la que no conocía. Comments (9)
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